El arte en el archivo: manuscritos, artistas y letras capitulares

AMC Prebendados f 1r

Catálogo de prebendados (f. 1r, copia)
Archivo de El Museo Canario
© El Museo Canario

A lo largo de la historia los artistas han participado en la confección y acabado de los códices, manuscritos e impresos, constituyendo su aportación una oportunidad para enriquecer los textos con ilustraciones, ya sea pintando o dibujando escenas descriptivas relacionadas con lo contenido en la narración, o ya sea a través de las ricas y ornamentales letras capitulares. Será precisamente a estas últimas a las que dedicaremos las siguientes líneas, poniendo en relación a un artista grancanario –Rafael Monzón Grau-Bassas, Felo Monzón- con un manuscrito singular conservado en el archivo de El Museo Canario: la copia del Catálogo de prebendados de la Catedral de Canarias.

El manuscrito: el Libro de prebendados
Tal como nos informan Millares Carlo y Hernández Suárez en su Biobibliografía de escritores canarios (tomo III, pp. 43-45), el Catálogo de prebedados de la Santa Iglesia Catedral de Canarias fue redactado por Santiago Francisco Eduardo y Roo y Villarreal (1731-1808), racionero y contador mayor de dicha Catedral, y hermano del también racionero, Diego Nicolás Eduardo. El manuscrito original está fechado en 1797 y se conserva en el archivo catedralicio, contándose, además, en el mismo depósito documental, con una copia histórica generada en la misma época que el texto primigenio.

El origen del volumen quedó expresado por el propio autor al inicio del manuscrito. Así, los ratos de ocio que le proporcionaba su ocupación, sumado al mal estado de conservación en que se encontraban los libros que contenían la información sobre los prebendados, animaron al contador a dar forma a un catálogo en el que se recogieran los datos de cada una de las dignidades, canónigos y racioneros de la Diócesis Canariense desde el siglo XVI hasta finales del XVIII.

AMC Prebendados f 2r

Catálogo de prebendados (f. 2r, copia)
Archivo de El Museo Canario
© El Museo Canario

La copia conservada en El Museo Canario
La iniciativa para la realización de la copia partió de Simón Benítez Padilla a principios de la década de 1930. De este modo, el 3 febrero de 1933 Benítez Padilla, por aquel entonces bibliotecario de El Museo Canario, presentó ante la Junta Directiva de la institución el nuevo e interesante documento (Libro 5 de actas de la Junta Directiva, f. 10). La copia había sido encargada a Néstor Álamo, oficial primero de la biblioteca del Museo, quien recibió 250 pesetas a la finalización del trabajo, tal como queda reflejado en uno de los libramientos que obran en el Archivo general de la institución museística (Libramiento nº 26, año 1933).

La copia resultante que hoy conservamos está integrada por 120 folios, intercalándose buen número de hojas “bis”, agregadas ante la necesidad de añadir dignidades posteriores a las contenidas en el libro original. De hecho, el manuscrito de Álamo parece haber crecido a medida que ha ido pasando el tiempo, contándose con asientos que corresponden a la década de 1950, muy posteriores a la elaboración de la copia propiamente dicha y, asimismo, mucho más distantes en el tiempo con respecto al texto original. La existencia de diferentes grafías, así como las huellas de diversos instrumentos para escribir (pluma, bolígrafo, lápiz), ponen de manifiesto que el tomo con el que hoy contamos en El Museo Canario es el resultado de la colaboración de diferentes amanuenses que se han encargado de “actualizar” aquella primera copia a través del tiempo.

AMC Prebendados S Felo Monzón

“S” capitular
Rafael Monzón Grau-Bassas
© El Museo Canario

Las letras capitulares: los alfabetos de Felo Monzón
Pero, además del valor que por sí misma ofrece la copia presentada en 1933, el manuscrito tiene el valor añadido de contar con dos letras capitulares trazadas por Rafael Monzón Grau-Bassas, Felo Monzón (1910-1989), pintor grancanario muy vinculado a El Museo Canario, en cuya sala de exposiciones temporales daría a conocer buena parte de su interesante y vanguardista obra pictórica en las décadas de 1940 y 1950.

Las letras capitulares -cuya denominación proviene etimológicamente del término latino caput/capitis (cabeza, comienzo o capítulo)-, son aquellas que, presentando unas dimensiones superiores a las del resto de los signos y caracteres que las acompañan, figuran al principio de un texto, párrafo o capítulo. De este modo, esas letras de mayor tamaño que las restantes, y a menudo ornamentadas con figuraciones narrativas, llamaban la atención del lector, sirviendo de reclamo para que éste reconociera con rapidez donde se encontraba el principio de cada capítulo.

AMC Prebendados C Felo Monzón

“C” capitular
Rafael Monzón Grau-Bassas
© El Museo Canario

Pues bien, Felo Monzón –autor de alfabetos completos como el publicado en el catálogo de la exposición retrospectiva celebrada en el CAAM en 1999– trazó dos letras capitulares específicamente pensadas para la copia realizada en 1933 del Catálogo de prebendados: la “S” de “Señor” (f. 1) con que da comienzo el texto en alusión al Obispo de la Diócesis, y la “C” de “Catálogo” (f. 2), vocablo representativo de la relación ordenada de dignidades eclesiásticas que contiene. Se trata, como puede apreciarse por las ilustraciones adjuntas, de dos letras en las que sobresale el carácter figurado de los elementos que las acompañan. Así, las palmeras, piteras y viviendas de arquitectura tradicional canaria que ilustran la “S”, dan paso a un paisaje montañoso animado por las hojas en forma de roseta de un aeonium, endemismo vegetal insular. No resulta extraño el empleo de este repertorio formal, puesto que no hay que olvidar que Felo Monzón se había formado en la Escuela Luján Pérez, fundada en 1918 por Domingo Doreste “Fray Lesco”, proyectándose los ideales propios de este centro docente-artístico no sólo en sus obras de caballete sino también en cualquier tipo de representación pictórica. De este modo, en el interior de un manuscrito, el artista hace un guiño a la esencia de la Luján Pérez: la fusión de los elementos estéticos propios de la vanguardia –colores planos, formas esquemáticas, desestructuración del espacio-, con unos temas, paisajes, vegetación y elementos decorativos proporcionados por el entorno canario inmediato.

En definitiva, un manuscrito –el Catálogo de prebendados-, un copista –Néstor Álamo-, una institución –El Museo Canario- y un artista –Felo Monzón: he aquí las cuatro claves para entender el origen de un documento ilustrado singular que ha servido como fuente para los investigadores que, desde 1933, buscan información en el Centro de documentación de El Museo Canario.


Acerca de Fernando Betancor Pérez

Archivero (El Museo Canario), Licenciado en Documentación (UC3M), Especialista Universitario en Archivística (UNED), Licenciado en Geografía e Historia (ULL) Publicaciones
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