¡Visita los archivos!


– ¿Sabías que el día 9 de junio se celebra, desde el año 2007, el Día Internacional de los Archivos?

– ¿El día de los qué? ¿De los “archi” qué?

– El día de los archivos, esos espacios desde los que se gestiona, organiza, custodia y difunde el patrimonio documental.

De esta forma daría comienzo un diálogo ficticio –o muy real– que, con pequeñas variantes, podría continuar así:

– ¡Ah, sí! el archivo, ese lugar donde están los papeles viejos.

– Bueno… sí, pero es un espacio donde se conservan los do-cu-men-tos, no los papeles viejos. Además, tú que eres tan moderno y digital deberías saber que hoy casi ya no podemos hablar de “papeles”.

– Vale, vale… los documentos.

– Además, el archivo no es solo un edificio o un “lugar”. Es también un “servicio” de gran utilidad del que nos beneficiamos todos, la mayor parte de las ocasiones sin tener conciencia de ello…

– ¿Del que nos aprovechamos todos? ¿Qué dices?

– Claro… ¿De dónde crees que se sacan las partidas de nacimiento cuando las necesitamos? ¿Cómo crees que se recuperan tan rápido y fácilmente a través de la web los planos de una casa del siglo XIX o una fotografía antigua? ¿De qué manera podemos acceder a un testamento de 1750 en cuestión de segundos? Para ello, primero hay que conservar los documentos, contar con un espacio –que ahora, incluso, hasta puede ser virtual– en el que custodiarlos y, después, siempre ha de haber alguien –un archivero– que los gestione, los organice y los describa, sacando así el mayor partido a la información en ellos contenida. Por eso, por su utilidad, hay que dedicar un día especial a los archivos.

– Pero ¿cómo voy a celebrarlo si yo no voy a los archivos? Eso no es para mí… no me vuelvas loco.

– ¡Qué va! Los archivos son de todos y para todos. El día 9 de junio no puedes perder la oportunidad. Aprovecha la ocasión y visita uno de los archivos de tu ciudad, que seguro que organizan alguna actividad con la que difundir sus contenidos en un día tan señalado. ¡Verás cómo la visita te sorprende!


Cualquier archivero –porque, no nos engañemos, si no hay un archivero de por medio difícilmente se sacarían estos temas de conversación– podría entablar este diálogo en cualquier momento y en cualquier lugar del mundo. Sí… a pesar de su escasa visibilidad, los archivos –esos grandes desconocidos– también cuentan, para sorpresa de muchos, con un Día Internacional. En una sociedad en la que está establecido un Día Internacional para casi todo, no debe resultar extraño que también los archivos tengan asignada una fecha festiva para recordar que “ellos” también existen y que son algo más –mucho más– que simples montañas de papeles viejos y polvorientos.

Aunque es esta una celebración similar a la que tiene como protagonistas a los museos, a nadie se le escapa que a los archiveros, esos vigilantes y gestores de los “palacios de la memoria”, aún nos queda mucho camino por recorrer –y más aún por trabajar– para que nuestro “día” goce de un aplauso, una difusión y una visibilidad similares a los que disfrutan los guardianes de los “templos de las musas” cada 18 de mayo. Es cierto que los museos conmemoran su día desde 1977, y por tanto llevan 30 años de ventaja a los archivos en esto de las celebraciones, y que su arraigo en la población y su concepción como útil instrumento didáctico están muy consolidados. Pero, ¿qué sucede con los archivos? ¿Por qué es, aparentemente, tan complicado atraer al público a sus salas de investigación o a una exposición en la que los documentos son los protagonistas? ¿No son acaso también herramientas didácticas los archivos? Con toda probabilidad ese sesgo de erudición e intelectualidad que tienen los archivos históricos los alejan incluso de su entorno más inmediato. Es esa realidad circundante la que debería ser el centro de interés de los centros de archivo. Cualquier barrio, cualquier calle de una ciudad o de un pueblo, tiene su reflejo en su archivo de referencia (Municipal, Histórico Provincial, etc.). Proyectos de viviendas, plazas y parques; acciones sociales, actividades culturales y deportivas; fiestas civiles y religiosas… todo reside en los archivos. Aunque no nos paremos a pensarlo, no sólo los barrios y las calles habitan en estas instituciones documentales, sino también nuestras vidas, nuestros pasos, nuestras iniciativas, van a parar finalmente al archivo. Conservar todo ese bagaje, organizarlo, difundirlo y hacerlo accesible para que revierta en ese entorno inmediato ha de ser uno de los objetivos preferentes en cualquier centro archivístico. Además, ¿por qué no convertir el archivo en un aula más, en la que los alumnos puedan ver, conocer de primera mano y entender mejor esas fuentes de información que de forma teórica aprenden en los colegios e institutos? ¿Dónde mejor que en el archivo van a tener la oportunidad de mirar cara a cara y dialogar con un manuscrito del siglo XVIII? ¿Dónde mejor van a entender cómo se construye la Historia que estudian en sus centros escolares? Sin duda alguna son numerosas las posibilidades que ofrecen los archivos.

Es cierto que hoy los archivos y los archiveros tiene retos nuevos –aunque ya no tan novedosos– que pasan por la conversión digital y electrónica, asunto trascendental porque en él reside no sólo el futuro, sino también el presente de estas instituciones. El mundo archivístico cambia con celeridad apoyado en la tecnología –¿cómo si no, entre otras cosas de mayor complejidad, podríamos convertir en mapa de bits un soporte de papel?– pero, al mismo tiempo, conserva unos procedimientos técnicos precisos y bien definidos que conceden consistencia y coherencia a la actividad desarrollada por los archiveros.

Como decíamos en nuestra conversación del inicio: los archivos son de todos y para todos. Todos contribuimos en su generación, cada uno de nosotros pone su granito de arena produciendo, casi siempre sin saberlo, documentos todos los días. No podemos identificar los centros archivísticos únicamente con esa sesuda función investigadora sólo al servicio de unos pocos elegidos. Un buen comienzo para ver esa otra cara más popular de los archivos puede estar en participar en una jornada festiva como la del 9 de junio, fecha singular en la que te animamos a visitar y conocer mejor los archivos.


El archivo de El Museo Canario ha celebrado el Día Internacional de los Archivos con la visita guiada “Accediendo a la cámara del secreto: el Santo Oficio canario y su archivo”, a la que corresponden las imágenes que acompañan este texto. A través de esta visita se ha intentado acercar al público un fondo documental de vital importancia para el mejor conocimiento de la historia de Canarias.

Acerca de Archivo de El Museo Canario

El Museo Canario (Las Palmas de Gran Canaria, Canarias, España) C/ Dr. Verneau, 2 (35001, Las Palmas de Gran Canaria)
Esta entrada fue publicada en Archivística, Archiveros, Archivos, Canarias, Día Internacional de los Archivos, Documentos, El Museo Canario, Inquisición y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .