Entre brujas y papeles: magia, hechizos y conjuros en el Archivo de la Inquisición de Canarias

La copia manuscrita de la “Clavicula salomonis”, requisada por el tribunal en 1527, es la única muestra de magia culta que se conserva en el archivo inquisitorial canario.

El martes, 23 de junio, El Museo Canario se sumó a la celebración de la festividad de San Juan con la organización de un recorrido documental. La visita, con el título “Entre brujas y papeles: ritos, conjuros y hechizos en el archivo de la Inquisición de Canarias”, quedó enmarcada en el programa “Una Noche en el Museo”. El archivero de El Museo Canario mostró a los visitantes una selección de documentos procedentes del Archivo del Santo Oficio canario, datados entre los siglos XVI y XVIII, a través de los que puede documentarse no solo el carácter histórico que presenta la conmemoración del día de San Juan, sino la relación que esta efeméride tiene con la actividad desarrollada por las hechiceras y brujas en Canarias a lo largo de la Edad Moderna.

La propuesta perseguía tres objetivos principales: dar a conocer el carácter histórico que tiene la celebración del día de San Juan en nuestro archipiélago, subrayar el papel que la hechicería y la brujería tuvieron en la configuración de la cultura popular canaria, y divulgar la documentación que integra el Archivo de la Inquisición de Canarias, uno de los más completos y mejor conservados de los generados por los distritos inquisitoriales hispanos.

Documentos sobre brujería en Canarias (siglo XVI)

La historia de la brujería y, especialmente de la abundante hechicería -tal como nos revela el profesor Francisco Fajardo Spínola en sus múltiples publicaciones sobre el tema- tiene en el archivo de la Inquisición de Canarias una fuente de información ineludible. No podemos olvidar que fue el Santo Oficio una de las instituciones que lucharon  contra cualquier comportamiento supersticioso que fuera sospechoso de enmascarar actividades heréticas. Edictos, denuncias, testificaciones, acusaciones, moniciones y sentencias constituye un único y rico corpus documental a través del que puede ser analizado un interesante proceso histórico que tiene como telón de fondo los hechizos y los conjuros. Pero bajo esos encantamientos y sortilegios se esconde toda una realidad sustentada en un complejo conjunto de relaciones sociales y económicas. La lectura detenida de los documentos generados por el Santo Oficio canario nos lleva a abandonar la idea de que la brujería y la hechicería fueron actividades excepcionales, permitiéndonos considerar estas prácticas mágicas componentes básicos de la cultura popular de nuestras islas.

MAGIA EN LA NOCHE DE SAN JUAN

La noche de San Juan ha estado siempre vinculada a mágicos rituales a través de los que conseguir la fortuna, la salud y el amor. Saltar sobre el fuego de la hoguera, darse un baño nocturno, encender dos velas rojas, etc., son algunas de esas prácticas consideradas prodigiosas que todavía en la actualidad continúan ejecutándose durante esa noche que es, además, una de las más cortas del año. Esa concepción mágica del día de San Juan es ancestral, entrecruzándose en ella los ritos paganos  celebrados con motivo del solsticio de verano con la tradición cristiana.

Históricamente, y de manera específica a lo largo de la Edad Moderna, Canarias no quedó al margen de la celebración de estas actividades la madrugada del 24 de junio. Algunos de los primeros testimonios escritos relativos a estos ritos sanjuaneros podemos localizarlos entre los documentos generados por la Inquisición. De este modo, pasar a los niños por el mimbre para sanarlos, adivinar a través de la clara de huevo y las alcachofas o recoger granos de helecho son algunas de las prácticas documentadas entre los papeles inquisitoriales.

 

La memoria de la magia practicada la noche de San Juan ha quedado escrita en los documentos inquisitoriales. En El Museo Canario se conserva el archivo de la Inquisición de Canarias, uno de los más completos y mejor conservados de los generados por los distritos hispanos.

Por lo tanto, la historia de la brujería y, especialmente, la de la abundante hechicería, tiene en el Archivo de la Inquisición de Canarias una fuente de información ineludible. Edictos, denuncias, testificaciones, acusaciones y sentencias constituyen un único y rico corpus documental a través del que puede ser analizado este interesante proceso histórico que cuenta con los hechizos, los conjuros y los maleficios como telón de fondo. La lectura detenida de los documentos generados por el Santo Oficio canario nos llevará a abandonar la idea de que la brujería y la hechicería fueron actividades excepcionales, llevándonos a considerarlas componentes básicos de la cultura popular de nuestras islas.

Brujería y hechicería en el archivo de la Inquisición

La actividad mágica no se circunscribió en Canarias a los ritos organizados la noche de San Juan. Muy al contrario, la hechicería, y en menor medida la brujería, formaron parte de la cultura popular desde fechas muy tempranas. Buen testimonio de ello son las más de 400 causas conocidas por los inquisidores que tuvieron en este tipo de delitos su punto de partida.

Tomando como referencia estos documentos, es cierto que, por regla general, no asistiremos en Canarias a grandes aquelarres ni tampoco abundarán los malignos pactos diabólicos. Si bien en los manuscritos se hallan referencias a brujas “chupadoras” de niños y a adoradores del demonio, no podemos perder de vista que en Canarias la actividad mágica fue siempre de carácter popular. Sanar, amarrar, enamorar, adivinar, echar suertes, liberar el mal de ojo o el maleficio, salir airoso de juicios, someter la voluntad: he aquí los requerimientos más habituales a los que tenían que hacer frente las hechiceras.

Y nos referimos a las hechiceras, en femenino, porque las actividades mágicas estuvieron siempre vinculadas de manera estrecha con las mujeres. De hecho, tal como ha señalado Francisco Fajardo, historiador de la Inquisición y autor de un estudio de obligada consulta sobre brujería en Canarias, casi el 90 % de los acusados por este tipo de delitos eran mujeres, de mediana edad, iletradas y de baja condición social y económica. La mujer era la depositaria del saber mágico.

Sentencia dictada contra María Felipa de la Cruz (siglo XVIII). Portar coroza, soga al cuello, vela penitencial, destierro, salir a la vergüenza pública y sufrir 200 azotes eran los castigos más habituales a que eran sometidas las hechiceras.

La persecución de las brujas y hechiceras fue constante. El acoso a las hacedoras de magia en Canarias no perseguía otro objetivo que reducir la superstición entre la población, ya que la hechicería fue considerada siempre un delito menor por parte de los inquisidores insulares. Frente a lo que sí sucedió en otros distritos inquisitoriales, en el archipiélago el tormento fue aplicado en escasas ocasiones sobre estas mujeres, nunca fue relajada o quemada una bruja y su participación en los grandes autos de fe públicos fue muy marginal.

Acerca de Archivo de El Museo Canario

El Museo Canario (Las Palmas de Gran Canaria, Canarias, España) C/ Dr. Verneau, 2 (35001, Las Palmas de Gran Canaria)
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