#EmpoderarLosArchivos el Día Internacional de los Archivos

Hoy, 9 de junio, celebramos el Día Internacional de los Archivos. Hace catorce años el Consejo Internacional de Archivos acordó que todos los 9 de junio, en recuerdo de la fecha de la fundación de esta institución archivística (9 de junio de 1948), se celebraría un día especial con el fin de reivindicar el papel de los archivos, no solo visibilizando los procesos técnicos y las actividades que los archiveros llevan a cabo en el desarrollo de su trabajo, sino subrayando el importante papel que desempeñan estas unidades de información en la sociedad (depositarias de los derechos de los ciudadanos, aliadas imprescindibles en la aplicación de las políticas de transparencia, apoyo informativo en investigaciones y en otros múltiples aspectos, etc.). En la edición correspondiente a 2021 esta fecha es celebrada bajo el lema #EmpoderarLosArchivos.

Al margen de que sea un término que esté más o menos de moda o que pueda ser causa de enfrentamiento entre los defensores o detractores de su uso, “empoderar” es un verbo que, tras un período en que desapareció de nuestro diccionario, fue añadido en el de la Real Academia Española en el año 2014. No obstante, con anterioridad ya había figurado en el repertorio lingüístico hispano como sinónimo de “apoderar”. En 2014 fue incorporado al vocabulario estableciéndose dos acepciones:

Esta concepción de empoderamiento —especialmente en su primer significado y a raíz de haber surgido como traducción del verbo inglés to empower— es una acción que, sin duda, podemos aplicar al ámbito de los archivos. Por un lado, es efectivamente necesario emprender el camino hacia el fortalecimiento de la profesión, y, del mismo modo, es indudable que no formamos parte de un grupo social, pero sí de una comunidad profesional desfavorecida. No es momento para lamentaciones, pero hay que recordar que, por regla general, el trabajo archivístico es poco conocido y, por tanto, escasamente  valorado por la sociedad en la que se inserta y a la que, paradójicamente, sirve. Tanto es así que esta profesión de archivero —archi…¿qué?, suelen preguntar con asombro cuando dices a lo que te dedicas— todavía sigue resultando una gran incógnita para muchos. Se continúa identificando a los archiveros con esos eruditos que viven entre papeles viejos, cuando en la actualidad no tenemos por qué ser eruditos, solo profesionales de la información y la documentación, y tampoco tenemos por qué trabajar entre papeles viejos. Tanto es así que incluso muchos ya no trabajan, ni tan siquiera, con papeles en el sentido estricto,  sino con documentos electrónicos y mapas de bits.

El camino hacia el empoderamiento discurre de manera paralela al del trabajo y al de la mejora continua, pero también es una vía que no puede ser recorrida con éxito sin la difusión, sin darnos a conocer, sin hacer comprender que el archivo —los archivos— es imprescindible. Desde el archivo de oficina hasta el histórico; desde el de una pequeña institución o empresa hasta el generado y custodiado por una multinacional o institución gubernamental; desde el de un colegio hasta el de cualquier centro universitario; desde el producido por el más grande y rico de los museos hasta el acumulado por esos numerosos, y no menos valiosos, pequeños museos. Todos los archivos son imprescindibles. No únicamente porque en ellos residan la memoria y la historia. sino ante todo, porque entre los documentos que los integran se hallan recogidos los acuerdos, los convenios, los compromisos, las decisiones que hacen de cada institución, de cada órgano, de cada administración, lo que son, lo que han sido y lo que serán.

Pero no debemos olvidar que el empoderamiento no es, como han recordado muchos estudiosos del tema, una meta que podamos alcanzar de manera unilateral a través solo de nuestro trabajo. Nos empoderamos, sí, pero, sobre todo, nos hacen poderosos los demás. De ahí que no sea baladí insistir en la difusión del trabajo archivístico. Los procesos técnicos archivísticos son unos grandes desconocidos para la mayoría de la población, incluso para muchos usuarios de los archivos. Solo dándolos a conocer, convirtiendo a los archivos y a la archivística en temas recurrentes, estando presentes en los foros profesionales y también, ¿por qué no?, en los medios de comunicación, podremos contribuir un poco más a que esa fortaleza sea una realidad.

Como señalamos con anterioridad, un día como hoy no es momento para lamentaciones ni victimismos. Hay que continuar trabajando y mejorando. Hay que hacer comprender que, incluso cuando la palabra aún no existía, los archivos ya nacieron empoderados, fuertes y necesarios, porque en ellos se encierra toda nuestra vida. Eso sí, una vida, una cultura, una existencia, unos derechos, una historia, siempre clasificados, ordenados, descritos y digitalizados… que por algo somos archiveros.

¡Feliz Día Internacional de los Archivos!

Acerca de Archivo de El Museo Canario

El Museo Canario (Las Palmas de Gran Canaria, Canarias, España) C/ Dr. Verneau, 2 (35001, Las Palmas de Gran Canaria)
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