¡Visita los archivos! Los sonidos del archivo musical de El Museo Canario

El miércoles, 4 de diciembre, a las 18:30 h., tenemos una cita en el archivo. Continuando con el programa de difusión de sus contenidos archivísticos, El Museo Canario acogerá una nueva visita guiada. En esta ocasión, los documentos musicales serán los protagonistas, mostrándose a los visitantes  la importancia que presenta el Archivo de Música – Compositores Canarios custodiado en la insitución, agrupación documental integrada por partituras y otros documentos musicales generados entre los siglos XVII y XXI.

Si quieres ver el resto de los documentos y conocer un poco mejor el archivo de música, no dudes en inscribirte en la visita.

A través de las partituras conservadas realizaremos un recorrido documental y sonoro mediante el que conoceremos un poco mejor la génesis de esta colección, haciéndose especial hincapié en el papel que desempeña El Museo Canario en la tarea de conservación de este tipo de documentos.

¿Qué compositor es el autor del mayor volumen de piezas conservadas? ¿Cuál es la partitura más antigua conservada?  ¿Cuál fue el primer documento con música escrita que ingresó en el archivo?  ¿Cuántas mujeres figuran entre los músicos representados? ¿Puedo donar partituras a El Museo Canario? Si quieres obtener las respuestas a estas y a otras preguntas no dudes en inscribirte y acompañarnos en este recorrido músico-documental

Además, ¿quieres saber cómo “suenan” todas estas partituras? Pues no dudes en acompañarnos, porque la visita se acompañará, en momentos determinados y partiendo de las grabaciones que forman parte de la colección RALS, con la audición de obras musicales cuyos manuscritos se conservan entre nuestras colecciones. Porque, el archivo está vivo, ya que lo escrito no se queda sólo en papel… ¡se transforma en sonido!

¿Un archivo musical en El Museo Canario?

Villancico. Diego Durón de Ortega (1653-1731)

La música siempre ha estado presente en El Museo Canario. Desde su fundación, los acordes musicales acompañaron las conmemoraciones de las efemérides más destacadas en la historia de la institución. Este gusto musical –que tuvo su muestra más evidente en la organización de conciertos–, sumado al objetivo perseguido por la propia Sociedad Científica de reunir todo tipo de documentación generada por autores canarios o relacionados con el archipiélago, pueden ser considerados los dos motivos centrales que participaron en la génesis del archivo musical. A medida que fue pasando el tiempo la colección ha ido creciendo de manera preferente gracias a las donaciones efectuadas por los compositores y sus herederos, con lo que se han llegado a reunir más de 6000 partituras.


Publicado en Archivística, Archiveros, Archivo musical, Archivos, Documentos, El Museo Canario, Música | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Cosiendo papeles: la encuadernación de los libros inquisitoriales

Archivo de la Inquisición. Libro 40 de penitenciados. Siglo XVII.
ES 35001 AMC/INQ-156.001

A pesar de que en la actualidad la mayor parte de los documentos y procesos que conforman el Archivo de la Inquisición de Canarias se conservan sueltos, de una manera individualizada, lo cierto es que en su origen eran custodiados en la cámara del secreto inquisitorial en forma de libros, volúmenes que en ocasiones llegaban a estar integrados por más de un millar de folios.

La encuadernación de los procesos, las cartas, las testificaciones, las visitas de navíos, y, en general, de la mayoría de los documentos que daban forma a cualquier serie documental generada por el Santo Oficio en el desarrollo de sus funciones, fue el mejor procedimiento que concibieron los responsables de la institución para que todos los papeles se hallaran organizados y, por lo tanto, también controlados. No hay que olvidar que el buen funcionamiento de cualquier organismo depende, en gran medida, de lo organizado y ordenado que se encuentre su archivo. Sobre este particular no tenían duda alguna los inquisidores hispanos. Así, en un depósito en el que se reunían varios miles de documentos –y en una época en la que no se contaba con los sofisticados y rápidos sistemas de búsqueda de que disponemos en la actualidad–, confeccionar libros diferentes para cada una de las series, y dotarlos de su correspondiente índice, suponía la mejor solución para localizar fácilmente cada uno de los documentos.

Pero encuadernar los documentos era también una obligación. De este modo, en las instrucciones dictadas en 1570 por el inquisidor general Diego de Espinosa (1513-1572), referidas de manera específica a la composición del archivo secreto del tribunal, se establecían los diferentes tipos de libros que debían confeccionarse (libros de registro, libros de testificaciones, libros de votos, libros de cartas, libros de procesos, etc.). Además, en la instrucción 17 se hacía responsable al fiscal de “…tener bien puestos, cosidos y encuadernados todos los papeles y libros del secreto…”. Sin embargo, y teniendo en cuenta la estrecha relación que mantenía el secretario del secreto con todos los asuntos relacionados con el archivo, suponemos que también estos ministros  tendrían competencia directa en el cumplimiento de las tareas vinculadas con el mantenimiento de su adecuada organización. No hay que olvidar que, si bien la encuadernación en sí misma era una tarea manual que precisaba, no obstante, una evidente pericia técnica, requería una previa clasificación y ordenación documental, trabajos que serían llevados a cabo por el secretario y sus ayudantes. Por otro lado, teniendo en cuenta que todos los documentos inquisitoriales eran secretos –de ahí la denominación del archivo como “cámara del secreto”– y su contenido no podía ser revelado bajo ningún concepto, la actividad encuadernadora debía ser llevada a cabo por personal de confianza del tribunal y siempre en el interior de la secreta cámara del archivo.

Archivo de la Inquisición. Libros de cartas. Siglo XVIII.
ES 35001 AMC/GCh-1821/1823

Contamos en el archivo de la Inquisición con unidades documentales en forma de libro que han mantenido su estructura original. En algunos casos conservan la encuadernación completa y en otras ocasiones han perdido sus cubiertas aunque manteniendo sus costuras y composición originales. Entre el primer grupo –aquellos ejemplares que han permanecido íntegros– sobresalen dos libros de cartas generados en el siglo XVIII. Las misivas fueron ordenadas cronológicamente, cosiéndose entre sí a continuación. Posteriormente se incorporaban las tapas, que eran unidas al cuerpo del libro mediante cabezadas estructurales. Estas cubiertas eran de pergamino pero consolidadas en su interior con cartón, método habitualmente empleado en esta época para otorgar mayor rigidez al libro resultante.

Entre los tomos que han perdido sus cubiertas –lo que nos permite conocer mejor las técnicas y procedimientos de cosido y encuadernación al quedar visible el lomo del libro– conservamos en la actualidad varios ejemplares resultantes a raíz de la acumulación de causas de fe. Estas unidades documentales procesales eran generadas tomando como punto de referencia la sentencia dictada por los inquisidores. Surgían así los libros de penitenciados, de reconciliados, de relajados o quemados, de absueltos y de suspensos. Uno de los ejemplos más llamativos de este tipo lo constituye el fragmento del libro 40 de penitenciados con el que ilustramos esta entrada  (ES 35001 AMC/INQ-156.001).

Archivo de la Inquisición. Libro 40 de penitenciados. Siglo XVII. Cuadernos cosidos.
ES 35001 AMC/INQ-156.001

Fue generado en el siglo XVII e incluye cuatro procesos conocidos contra otras tantas mujeres acusadas de hechicería. Los 833 folios que lo integran están distribuidos en cuatro cuadernos, correspondiendo éstos a cada uno de los cuatro procesos que lo componen. Estos cuadernos son el resultado de la acumulación de otros pequeños cuadernillos que eran cosidos entre sí, tal como evidencian los hilillos que figuran en el lomo. Posteriormente, estas cuatro piezas fueron unidas unas a otras mediante tres nervios, perceptibles en el lomo, cosidos con costuras de espiga. Con la finalidad de reforzar y conceder mayor estabilidad al cuerpo del libro, fueron incorporadas, además, tiras de cuero planas sin dar forma a nervaciones, cosidas en los extremos del lomo.

Archivo de la Inquisición. Libro 40 de penitenciados. Siglo XVII.
Lomo con nervios y costuras en espiga.
ES 35001 AMC/INQ-156.001

La encuadernación de los documentos siguiendo estas pautas debió de ser una solución adoptada de manera habitual en el contexto inquisitorial. A través de estos libros, que conservamos en El Museo Canario prácticamente como debían de estar en su origen, la documentación generada por el Santo Oficio adquiere un valor añadido, proporcionándonos otro tipo de información a la que estamos acostumbrados. Más allá de la información textual que contiene, el  libro como objeto en sí mismo nos ofrece datos relativos a una manera de organizar físicamente los documentos, revelándose también como una fuente para el mejor conocimiento de unos métodos de trabajo y una profesión –la de encuadernador– que están muy poco estudiados en nuestro archipiélago.


Publicado en Archivística, Archivos, Canarias, Documentos, El Museo Canario, Inquisición, Santo Oficio | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

¡Visita los archivos! La plástica en el archivo: la memoria escrita del artista

Ayer, 10 de octubre, el arte y los artistas se adueñaron del archivo de El Museo Canario. Bajo el título “La plástica en el archivo: la memoria escrita del artista” fue celebrada  una visita con la finalidad de difundir y poner en valor los fondos y colecciones privados de naturaleza artística que se conservan en nuestra institución. De este modo, los archivos personales de Domingo Doreste, “fray Lesco”, fundador de la Escuela Luján Pérez, y del pintor Juan Isamel, así como el fondo documental de la Galería Wiot, se convirtieron en el centro de nuestra atención.

Fondo documental Galería Wiot: Está integrado por la documentación generada por la galería desde 1949, año de su fundación, hasta 1974, fecha en la que se procedió a su clausura definitiva. Entre los documentos conservados sobresalen los Expedientes de celebración de exposiciones, serie documental integrada por más de un centenar de unidades documentales a través de la que puede ser rastreada la actividad sostenida por la primera galería de arte privada establecida en Las Palmas de Gran Canaria. El fondo documental fue donado  en 1996 por Enrique Wiot Peñate, propietario del establecimiento artístico.

 Colección documental Juan Ismael: Fue donada a El Museo Canario en 1983 por Nieves Gas, viuda del pintor. De los 708 documentos que la integran, subrayamos la importancia que presenta su epistolario conformado por 410 cartas. A través de estas misivas podemos descubrir, además de aspectos de carácter personal, las inquietudes artísticas y los objetivos plásticos perseguidos por el pintor Juan Ismael (1907-1981).

Colección documental Domingo Doreste “fray Lesco”: Depositada en nuestra institución en 2009 por don Manuel Doreste Suárez, está integrada por un conjunto de documentos de gran interés para la historia del arte en Gran Canaria, en tanto en cuanto su titular fue fundador de la Escuela Luján Pérez. Es precisamente este centro artístico el que supone el núcleo de la colección documental  (copias fotográficas, catálogos, libros de contabilidad, conferencias, etc.). Completa este archivo un nutrido conjunto de documentos personales (agendas, cartas, dosieres de prensa, etc.) indispensables para conocer mejor la aportación de Domingo Doreste (1868-1940) al arte canario.

Agradecemos a todos su presencia y participación en esta visita. Siempre es reconfortante (re)descubrir que, a tenor de la buena acogida de esta iniciativa, existe gran interés por el patrimonio documental.


Publicado en Archivística, Archivos, Archivos personales, Canarias, Documentos, El Museo Canario, Exposiciones, Sin categoría | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Digitalizando, conservando y difundiendo el patrimonio documental

La renovación del convenio de colaboración establecido entre El Museo Canario y la Fundación Mapfre Guanarteme ha favorecido que, entre diciembre de 2018 y septiembre de 2019, se haya desarrollado un nuevo proyecto de conversión digital de material archivístico inserto en el programa planificado por la institución museística.

En esta ocasión, con la financiación de la Fundación Mapfre Guanarteme se ha acometido la digitalización del manuscrito completo de los “Estudios históricos, climatológicos y patológicos de las islas Canarias”, obra conservada en el archivo del museo formando parte de la Colección documental Gregorio Chil y Naranjo (ES 35001 AMC/GCh 001-011). Esta nueva versión digital, en la que ha trabajado José Iván Rodríguez Macario bajo la dirección del personal técnico de El Museo Canario, se suma a la transcripción que del mismo documento fue realizada en 2001 por Amara Mª Florido Castro e Isabel Saavedra Robaina. Ambas versiones –la transcripción, disponible en nuestra página web, y la copia digital– tienen como objetivo facilitar la accesibilidad a los investigadores y garantizar una adecuada conservación del documento original.

EL MANUSCRITO: La obra objeto de tratamiento digital fue redactada a partir de 1859 por Gregorio Chil y Naranjo (1831-1901).

Gregorio Chil y Naranjo en su biblioteca
(ES 35001 AMC/FFLO 00327)

El que fuera fundador y primer director de El Museo Canario ideó un ambicioso proyecto historiográfico en el que no sólo tenía cabida la historia del archipiélago propiamente dicha, sino que también fueron incluidos aspectos relacionados con la geografía y la medicina canarias.

La obra, integrada por 3 407 hojas distribuidas en once tomos, tiene el papel como único elemento sustentante. La mayor parte de las páginas –con unas dimensiones de 216 x 310 mm– presentan unas medidas muy cercanas a las del folio tradicional (215 × 315 mm). No obstante, formando parte de este documento también podemos encontrar soportes de diversas proporciones, que van desde la cuartilla hasta otros tamaños más irregulares, surgidos, en ocasiones, a partir de la propia práctica de trabajo desarrollada por el autor. Así, hallamos hojas compuestas por la suma de dos folios adheridos uno a continuación del otro, así como pequeños y anómalos fragmentos de papel portadores de anotaciones manuscritas.

“Estudios históricos, climatológicos y patológicos de las islas Canarias”, por Gregorio Chil y Naranjo (Vols. 1 y 2)
(ES 35001 AMC/GCh 0001-0002)

En este corpus documental la base manuscrita se combina con la documentación impresa. No obstante, la protagonista indiscutible es la tinta de escritura. Se trata de una tinta que cuenta con una tonalidad general parduzca. Sin embargo, el paso del tiempo ha incidido sobre ella, observándose variaciones en su intensidad a lo largo de la obra. No hay que olvidar que este tipo de elemento sustentado –la tinta– es muy sensible a la luz, agente que altera la viveza de su color original. Con la finalidad de minimizar la acción de estos nocivos agentes externos, así como con el objeto de reducir la manipulación de los originales, es necesario poner en marcha actuaciones que, como la digitalización, favorezcan la preservación de las piezas documentales sin reducir sus posibilidades de acceso.  

En los “Estudios históricos” se combinan diferentes tipos de formatos , así como el texto impreso y el manuscrito.

LA CONVERSIÓN DIGITAL: El buen estado de conservación del soporte, así como el hecho de que el manuscrito estuviera integrado por hojas sueltas –aspectos ambos que permiten una manipulación con las máximas garantías durante el proceso de escaneo– fueron las razones básicas para que se seleccionara un escáner de mesa como instrumento a través del que llevar a cabo la toma de las imágenes. Éstas han sido capturadas en color (profundidad de bits: 24) y con una resolución digital de 300 ppp., al ser ésta última la recomendada para este tipo de trabajos. Por otro lado, para la copia de conservación se ha empleado el formato TIFF (Tagged Image File Format), que proporciona imágenes comprimidas sin pérdida. A partir de esta copia maestra, se han creado, imagen por imagen, los duplicados de consulta en formato de compresión JPG. Finalmente, a partir de estos últimos se ha generado un ejemplar en PDF de cada uno de los once volúmenes que dan forma a la obra.

La importancia del manuscrito que nos ocupa en el contexto historiográfico insular; la estabilidad y el adecuado estado de conservación del soporte, lo que permite su manejo sin riesgos durante el proceso de conversión; y la necesidad de conservar la pieza original en el mejor estado posible disminuyendo su manipulación, han sido las razones fundamentales por las que, contando con la colaboración económica de la Fundación Mapfre Guanarteme, se ha estimado oportuno proceder a la digitalización de los “Estudios históricos, climatológicos y patológicos de las islas Canarias”. Sin embargo, no sólo se trataba de una intervención oportuna, sino que el carácter prioritario de la misma radicaba en la aludida inestabilidad y degradación de las tintas de escritura utilizadas en su redacción. Este último aspecto hacía urgente la conversión digital del manuscrito antes de que se produjera una posible pérdida del ya pálido material tintóreo.


Publicado en Archivística, Archivos, Archivos personales, Canarias, El Museo Canario, Fundación Mapfre Guanarteme, Gregorio Chil y Naranjo, Historia | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario

La Inquisición y los libros prohibidos: de cómo el “Índice expurgatorio” de 1790 llegó desde Extremadura a El Museo Canario

La documentación generada por el distrito canario del Santo Oficio se conserva desde principios del siglo XX en el Archivo de la Sociedad Científica El Museo Canario. A través de los miles de documentos que integran este destacado fondo documental puede ser rastreado el vigilante control ejercido por la institución inquisitorial sobre todos los órdenes de la vida de la población insular. Así, la constante batalla contra la herejía llevada a cabo por los inquisidores quedó reflejada en multitud de expedientes y procesos, convirtiéndose éstos en una fuente de primer orden para el mejor conocimiento del funcionamiento del tribunal insular.

A lo largo de sus más de tres siglos de actuación en el archipiélago, la Inquisición ejerció su vigilancia con rigor. Nada quedaba al margen de su atenta mirada. Ni siquiera los libros. Los impresos, manuscritos, panfletos, etc., fueron objeto de especial  atención, ya que entre sus páginas podían contenerse ideas contrarias a la doctrina cristiana. Una de las herramientas más eficaces con que contaron los inquisidores para garantizar el control de la lectura no fue otro que la publicación periódica de edictos mediante los que se vetaban  aquellas obras que, por su contenido o en razón de su autoría, eran consideradas perniciosas y contrarias al orden establecido. En el archivo del distrito canario podemos hallar edictos de este tipo, buen número de ellos generados durante el siglo XVIII.

Pero, además de esos edictos, también se editaban extensos catálogos de obras prohibidas –los denominados “Índices expurgatorios”– que vinculaban a toda la jurisdicción inquisitorial hispana. La primera relación de este tipo fue publicada en el siglo XVI, siendo reeditada en numerosas ocasiones durante los siglos XVII y XVIII, incorporándose en cada una de esas versiones las nuevas censuras. Siguiendo las normas establecidas por el Consejo del Santo Oficio, en los archivos de cada uno de los distritos inquisitoriales debía existir un ejemplar actualizado del “Expurgatorio”, puesto que constituía una herramienta fundamental para la actividad desarrollada por los calificadores y censores en el ámbito del control de la lectura. En este sentido, tenemos constancia de cómo en 1747 los inquisidores canarios recibieron la orden de adquirir la nueva edición del “Índice”, así como el mandamiento de comunicar a los libreros locales el carácter obligatorio que tenía mantener un ejemplar en sus establecimientos para que todos los lectores supieran cuáles eran las obras proscritas (ES 35001 AMC/GCh 1819, Libro 7 de cartas al Consejo, 30 de marzo de 1748).

Desafortunadamente no contamos con expurgatorio alguno formando parte del archivo inquisitorial canario, si bien, en su momento, debió conservarse en él al menos un ejemplar de cada edición. Sin embargo, sí contamos en El Museo Canaria, formando parte de su Biblioteca general, el publicado en 1790:

Indice ultimo de los libros prohibidos y mandados expurgar para todos los reynos y señorios del católico rey de las Españas el señor don Carlos IV : contiene en resumen todos los libros puestos en el Indice Expurgatorio del año 1747, y en los edictos posteriores, asta [sic] fin de Diciembre de 1789 / formado y arreglado … por mandato del Excmo. Sr. D. Agustin Rubin de Cevallos, Inquisidor General, y señores del Supremo Consejo de la Santa General Inquisicion ; impreso de su orden, con arreglo al exemplar visto y aprobado por dicho Supremo Consejo.- En Madrid : en la Imprenta de Don Antonio de Sancha, 1790
    [4], XL, 305 p.; 4º (26 cm)

Ex libris. Luis Bardón.

El libro, cuyo precio ascendió a 300 pesetas a tenor de los datos contables que obran en el Archivo general de El Museo Canario, fue adquirido por la Sociedad Científica en enero de 1965 a Luis Bardón López. Este librero madrileño, cuyo ex libris impreso figura adherido en el verso de la cubierta de la propia obra, era uno de los proveedores habituales de la institución grancanaria, habiéndosele adquirido otros interesantes impresos de fondo antiguo con anterioridad.

Pero no es este el signo de propiedad que más nos interesa en este momento, sino el que figura manuscrito y en latín en la anteportada del libro. Es a partir de la información contenida en este segundo ex libris a través de la que podemos conocer el nombre del que fuera, con toda probabilidad, el primer propietario del ejemplar:

“Ex libris Petri Francisci Domenech et Amaia / Regis familiae cathol. Maiestatis Medici; Socii Re-/ giarum Academiarum Matriti et Barcinnonae Me-/ dicinae Practicae; Comissarii Regalis, et etiam vene-/ randi Tribunalis Sanctae Inquisitionis Oppidi Lle-/ nerensis; atque demum, Medici titularis Castri /Amigdalensis, vulgo del Almendral”

A tenor del texto precedente sabemos que el “Expurgatorio” que hoy conservamos en El Museo Canario fue comprado en Madrid en el siglo XVIII por Pedro Francisco Domènech y Amaya (1758-1838). Este médico extremeño ejerció su profesión, tal como él mismo nos indica, en Almendral (Badajoz, Extremadura) y era miembro de las Reales Academias de Medicina de Madrid y Barcelona. Asimismo, y he aquí su estrecha relación con este libro, fue, siguiendo el texto latino, comisario de la Inquisición de Llerena (Badajoz, Extremadura). En este sentido, hay que recordar, siguiendo a López Gómez en su estudio sobre el galeno, que, además, en 1793 Domènech fue designado “…comisario real para la revisión de papeles, libros y obras impresas francesas…”. Esta circunstancia, sumada a su ya citada filiación inquisitorial, justifican, sin duda, que el médico extremeño contara en su biblioteca con una obra de referencia como la que nos ocupa.

“Índice último de los libros…” (1790), p. 193

El “Índice”, bien conservado y encuadernado en pergamino, consta de 305 páginas en las que, a dos columnas, son descritas las obras censuradas. Entre éstas, además de otras muchas, se cuenta una “Novena a la milagrosa y dovota Imagen de N. Sra. del Pino” escrita por Álvarez de Silva y editada en 1755 en Santa Cruz de Tenerife. De la censura de este texto religioso se ha ocupado José Miguel Alzola González en un artículo publicado en la revista Almogaren (Nº 7, 1991), al que remitimos a todos los interesados en conocer los pormenores de esta prohibición.

A estas trescientas hojas, que dan forma al verdadero cuerpo del libro, hay que sumar otras 40 en las que, a modo de introducción y, en esta ocasión, a línea tirada, son presentadas las reglas, advertencias y mandatos generales que rigen el “Expurgatorio”.

Esta obra, que representa una de las esferas de control ejercido por el santo tribunal, debió de ser muy consultado por su propietario desde finales del siglo XVIII hasta la definitiva abolición de la Inquisición en 1834. Nada hacía pensar que, con el paso del tiempo, más de un siglo después, pasara a formar parte de una colección conservada en Canarias. De Madrid, lugar de la adquisición primera, pasó a Badajoz. Desde allí regresaría a Madrid para, finalmente, terminar en Las Palmas de Gran Canaria. Un ex libris manuscrito, otro impreso y unos datos contables han servido para reconstruir la trayectoria seguida por este ejemplar que, además viene a completar el vacío existente en el archivo inquisitorial canario respecto a este tipo de volúmenes.


Si quieres conocer más datos acerca del primer propietario de este “Índice expurgatorio” y sobre los prohibidos por el Santo Oficio:

López Gómez, José Manuel: “Nuevos datos para la biografía del médico Pedro Francisco Domenech y Amaya (1758- 1838)“. Gimbernat: Revista d´història de la medicina i ciències de la salud, vol. 61 (2014), pp. 85-94

Riera Climent, Cristina y Riera Palmero, Juan: “Los comienzos de la medicina ilustrada en Extremadura: Francisco Sanz de dios y Guadalupe“. Revista de estudios extremeños, vol. LXXIII, nº III (2017), pp. 3119-3152

Selección bibliográfica sobre libros prohibidos por el Santo Oficio (dialnet.unirioja.es)


Publicado en Archivos, Biblioteconomía, Canarias, Documentos, El Museo Canario, Historia, Inquisición, Libros prohibidos, Santo Oficio | Etiquetado , , , , , , , , | 1 Comentario

La sección de fondos y colecciones privados del archivo de El Museo Canario: 15 514 registros a un clic

Edicto promulgado con motivo de las fiestas celebradas en Santa Cruz de La Palma a raíz de la mayoría de edad de Isabel II (1843) (ES 35001 AMC/AP-4297)

El catálogo de la sección de fondos y colecciones privados de El Museo Canario –disponible en acceso abierto en el sitio web de nuestra institución– se ha enriquecido en los últimos meses con la incorporación de los 5544 registros descriptivos correspondientes a las unidades documentales que integran la Colección documental Antonino Pestana Rodríguez (ES 35001 AMC/AP). Este conjunto documental fue generado por Antonino Pestana Rodríguez (Santa Cruz de La Palma,1859–Las Palmas de Gran Canaria, 1938), ingresando en nuestra institución en 1941. Sin duda, constituye un pilar fundamental para el mejor conocimiento de la historia de La Palma, isla de la que era natural el titular de la colección. Fue precisamente el convenio firmado entre el Cabildo Insular de dicha isla y El Museo Canario lo que posibilitó que estos miles de documentos fueran sometidos a un proceso de conversión digital, facilitándose así su difusión y puesta en valor. De esta manera, la corporación palmera conserva en su sede una copia digital de los documentos, así como la base de datos descriptiva elaborada en nuestra institución entre diciembre de 2014 y julio de 2016 por los archiveros José Iván Rodríguez Macario y Fernando Betancor Pérez.

Tras esos dos años de trabajo técnico, y después de dar por concluidas las tareas de incorporación al banco de datos web del archivo, celebramos dar a conocer que este catálogo completo –integrado por las aludidas 5544 nuevas descripciones– está a disposición de todos los usuarios interesados. Con la suma de estos registros son ya 15 514 los incorporados al buscador correspondiente a la sección de fondos y colecciones privados de nuestro archivo.

Interfaz de ususario. Sección de fondos y colecciones privados.
Archivo de El Museo Canario.

A través de esta herramienta pueden ser buscados de una manera simultánea los documentos contenidos en los quince fondos o colecciones de este tipo de archivos que hasta el momento están disponibles. Mediante una sencilla inerfaz de usuario, se consigue realizar una pesquisa simple incluyendo un término, nombre, fecha, etc., en el campo titulado “Búsqueda libre”, o bien introduciendo el código de referencia o signatura en la casilla habilitada para tal fin. Asimismo, puede crearse una ecuación de búsqueda más compleja combinando esos campos con la selección de una de las agrupaciones documentales que figuran en la lista desplegable inserta en el campo “Fondo o colección”.

Además de los registros correspondientes a los más de cinco mil documentos que dan forma a la Colección Antonino Pestana Rodríguez, por medio de este instrumento de búsqueda están disponibles durante los 365 días del año, las 24 horas del día, las descripciones referidas a los documentos generados, entre otros, por artistas de la talla de Juan Ismael, Felo Monzón o Víctor Doreste; o a una gran parte del epistolario producido por el escritor Benito Pérez Galdós; así como a las agrupaciones documentales creadas por investiadores como Gregorio Chil y Naranjo o a las reunidas por el político Fernando de León y Castillo y su hermano, el ingenireo Juan de León y Castillo. Gracias a esta útil herramienta -que irá creciendo de manera paulatina a medida que concluyan los necesarios procesos técnios a los que han de ser sometidos los fondos restantes-, todos los investigadores e interesados, desde cualquier parte del mundo,  pueden localizar con facilidad, entre estos más de 15 000 registros, la información que precisen para completar sus trabajos de investigación.


Publicado en Antonino Pestana Rodríguez, Archivística, Archivos, Archivos personales, Canarias, Documentos, El Museo Canario, La Palma | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

¡Visita los archivos!


– ¿Sabías que el día 9 de junio se celebra, desde el año 2007, el Día Internacional de los Archivos?

– ¿El día de los qué? ¿De los “archi” qué?

– El día de los archivos, esos espacios desde los que se gestiona, organiza, custodia y difunde el patrimonio documental.

De esta forma daría comienzo un diálogo ficticio –o muy real– que, con pequeñas variantes, podría continuar así:

– ¡Ah, sí! el archivo, ese lugar donde están los papeles viejos.

– Bueno… sí, pero es un espacio donde se conservan los do-cu-men-tos, no los papeles viejos. Además, tú que eres tan moderno y digital deberías saber que hoy casi ya no podemos hablar de “papeles”.

– Vale, vale… los documentos.

– Además, el archivo no es solo un edificio o un “lugar”. Es también un “servicio” de gran utilidad del que nos beneficiamos todos, la mayor parte de las ocasiones sin tener conciencia de ello…

– ¿Del que nos aprovechamos todos? ¿Qué dices?

– Claro… ¿De dónde crees que se sacan las partidas de nacimiento cuando las necesitamos? ¿Cómo crees que se recuperan tan rápido y fácilmente a través de la web los planos de una casa del siglo XIX o una fotografía antigua? ¿De qué manera podemos acceder a un testamento de 1750 en cuestión de segundos? Para ello, primero hay que conservar los documentos, contar con un espacio –que ahora, incluso, hasta puede ser virtual– en el que custodiarlos y, después, siempre ha de haber alguien –un archivero– que los gestione, los organice y los describa, sacando así el mayor partido a la información en ellos contenida. Por eso, por su utilidad, hay que dedicar un día especial a los archivos.

– Pero ¿cómo voy a celebrarlo si yo no voy a los archivos? Eso no es para mí… no me vuelvas loco.

– ¡Qué va! Los archivos son de todos y para todos. El día 9 de junio no puedes perder la oportunidad. Aprovecha la ocasión y visita uno de los archivos de tu ciudad, que seguro que organizan alguna actividad con la que difundir sus contenidos en un día tan señalado. ¡Verás cómo la visita te sorprende!


Cualquier archivero –porque, no nos engañemos, si no hay un archivero de por medio difícilmente se sacarían estos temas de conversación– podría entablar este diálogo en cualquier momento y en cualquier lugar del mundo. Sí… a pesar de su escasa visibilidad, los archivos –esos grandes desconocidos– también cuentan, para sorpresa de muchos, con un Día Internacional. En una sociedad en la que está establecido un Día Internacional para casi todo, no debe resultar extraño que también los archivos tengan asignada una fecha festiva para recordar que “ellos” también existen y que son algo más –mucho más– que simples montañas de papeles viejos y polvorientos.

Aunque es esta una celebración similar a la que tiene como protagonistas a los museos, a nadie se le escapa que a los archiveros, esos vigilantes y gestores de los “palacios de la memoria”, aún nos queda mucho camino por recorrer –y más aún por trabajar– para que nuestro “día” goce de un aplauso, una difusión y una visibilidad similares a los que disfrutan los guardianes de los “templos de las musas” cada 18 de mayo. Es cierto que los museos conmemoran su día desde 1977, y por tanto llevan 30 años de ventaja a los archivos en esto de las celebraciones, y que su arraigo en la población y su concepción como útil instrumento didáctico están muy consolidados. Pero, ¿qué sucede con los archivos? ¿Por qué es, aparentemente, tan complicado atraer al público a sus salas de investigación o a una exposición en la que los documentos son los protagonistas? ¿No son acaso también herramientas didácticas los archivos? Con toda probabilidad ese sesgo de erudición e intelectualidad que tienen los archivos históricos los alejan incluso de su entorno más inmediato. Es esa realidad circundante la que debería ser el centro de interés de los centros de archivo. Cualquier barrio, cualquier calle de una ciudad o de un pueblo, tiene su reflejo en su archivo de referencia (Municipal, Histórico Provincial, etc.). Proyectos de viviendas, plazas y parques; acciones sociales, actividades culturales y deportivas; fiestas civiles y religiosas… todo reside en los archivos. Aunque no nos paremos a pensarlo, no sólo los barrios y las calles habitan en estas instituciones documentales, sino también nuestras vidas, nuestros pasos, nuestras iniciativas, van a parar finalmente al archivo. Conservar todo ese bagaje, organizarlo, difundirlo y hacerlo accesible para que revierta en ese entorno inmediato ha de ser uno de los objetivos preferentes en cualquier centro archivístico. Además, ¿por qué no convertir el archivo en un aula más, en la que los alumnos puedan ver, conocer de primera mano y entender mejor esas fuentes de información que de forma teórica aprenden en los colegios e institutos? ¿Dónde mejor que en el archivo van a tener la oportunidad de mirar cara a cara y dialogar con un manuscrito del siglo XVIII? ¿Dónde mejor van a entender cómo se construye la Historia que estudian en sus centros escolares? Sin duda alguna son numerosas las posibilidades que ofrecen los archivos.

Es cierto que hoy los archivos y los archiveros tiene retos nuevos –aunque ya no tan novedosos– que pasan por la conversión digital y electrónica, asunto trascendental porque en él reside no sólo el futuro, sino también el presente de estas instituciones. El mundo archivístico cambia con celeridad apoyado en la tecnología –¿cómo si no, entre otras cosas de mayor complejidad, podríamos convertir en mapa de bits un soporte de papel?– pero, al mismo tiempo, conserva unos procedimientos técnicos precisos y bien definidos que conceden consistencia y coherencia a la actividad desarrollada por los archiveros.

Como decíamos en nuestra conversación del inicio: los archivos son de todos y para todos. Todos contribuimos en su generación, cada uno de nosotros pone su granito de arena produciendo, casi siempre sin saberlo, documentos todos los días. No podemos identificar los centros archivísticos únicamente con esa sesuda función investigadora sólo al servicio de unos pocos elegidos. Un buen comienzo para ver esa otra cara más popular de los archivos puede estar en participar en una jornada festiva como la del 9 de junio, fecha singular en la que te animamos a visitar y conocer mejor los archivos.


El archivo de El Museo Canario ha celebrado el Día Internacional de los Archivos con la visita guiada “Accediendo a la cámara del secreto: el Santo Oficio canario y su archivo”, a la que corresponden las imágenes que acompañan este texto. A través de esta visita se ha intentado acercar al público un fondo documental de vital importancia para el mejor conocimiento de la historia de Canarias.

Publicado en Archivística, Archiveros, Archivos, Canarias, Día Internacional de los Archivos, Documentos, El Museo Canario, Inquisición | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario