100 años de la Escuela Luján Pérez (I): primer libro de contabilidad

La Escuela Luján Pérez fue inaugurada en Las Palmas de Gran Canaria el 7 de enero de 1918. Por lo tanto, hace pocos días que se ha cumplido el primer centenario de su puesta en marcha. Con este motivo desde El Museo Canario, y con el apoyo que supone conservar documentos relacionados con dicho centro artístico en nuestro archivo, rendiremos homenaje a esta interesante institución fundada por Domingo Doreste ”Fray Lesco” (1868-1940) y que ha enriquecido el panorama artístico insular a lo largo del último siglo.

Primer libro de contabilidad

Comenzaremos este centenario recorrido documental a través del primer libro de contabilidad con que contó la Escuela. Se trata de un documento poco conocido que ha llegado a El Museo Canario formando parte del archivo personal de “Fray Lesco”, agrupación documental legada por su nieto Manuel Doreste Suárez a la Sociedad Científica grancanaria.

El volumen manuscrito, libro diario que abarca el espacio temporal comprendido entre enero de 1918 y marzo de 1923, está integrado por 100 páginas numeradas, de las que fueron utilizadas tan solo 73, quedando el resto en blanco. Da comienzo con el traslado de las cuentas previas a la instalación (p. 1-6), y continúa con las cuentas del centro artístico a partir de enero de 1918, asentándose los gastos y los ingresos ordinarios en orden cronológico y dispuestos en dos columnas.

Cuenta de la instalación (Libro diario, p. 1) (Archivo Domingo Doreste. El Museo Canario)

Cuenta de la Escuela (Libro diario, p. 7) (Archivo Domingo Doreste, El Museo Canario)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El interés que presenta esta relación contable estriba en que, a través de cada uno de los apuntes incluidos, puede rastrearse una parte de la historia de la propia Escuela. Así, un recorrido a través de las anotaciones que contiene nos permite conocer mejor desde los aspectos más relevantes –profesorado, instituciones protectoras, materiales empleados en las obras artísticas, etc.– hasta los más anecdóticos –limpieza, cobradores, alquileres de casas, etc.

Sociedades, empresas y corporaciones protectoras de la Escuela Luján Pérez (Libro diario, p. 7) (Archivo Domingo Doreste, El Museo Canario)

En este sentido, es por todos conocido que fueron numerosas las instituciones públicas y privadas que apoyaron económicamente a la escuela en el momento de su puesta en marcha. Prueba de ello es que en la columna de “ingresos” figuren  consignadas las cantidades entregadas por El Gabinete Literario, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el Club Náutico, la Casa Woermann o por todos aquellos que participaban en la suscripción popular abierta para obtener fondos. Todo ello demuestra el elevado nivel de implicación de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en estos años iniciales de la andadura de la Luján Pérez.

Por otro lado, también está de sobra acreditado que Enrique García Cañas, Nicolás Massieu y, sobre todo, Juan Carló fueron los primeros profesores de la Escuela, por lo tanto no es extraño que sus nombres aparezcan en el volumen contable. A través de él podemos conocer ahora cuál era su sueldo mensual (150 pesetas), y también otros detalles, como lo habitual que era que Carló solicitara anticipos de sus retribuciones.

Apuntes contables de los honorarios recibidos por Enrique García Cañas y Juan Carló (Libro diario, p. 7) (Archivo Domingo Doreste, El Museo Canario)

Finalmente, no podemos pasar por alto la inclusión de numerosos apuntes relacionados con el ámbito puramente artístico. Así, está recogido entre los gastos lo abonado por la compra de yeso, escayola, papel para dibujo o barro para modelar, así como lo pagado a los modelos que posaban para los alumnos.

Anotaciones sobre material artístico adquirido (Libro diario, p. 8) (Archivo Domingo Doreste, El Museo Canario)

En definitiva, las obras de arte salidas de la inspiración de los alumnos miembros de la Escuela Luján Pérez son fundamentales para conocer la evolución y trayectoria de esta institución. Sin embargo, no podemos olvidar que la historia artística también está en los documentos. Así, la información contenida en este libro de contabilidad contribuye a conocer mejor la dinámica y organización de este centro de arte durante los primeros años de su andadura.


 

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El archivo personal de Wölfel en El Museo Canario

Acto-ArchivoWolfeEl año 2018 ha dado comienzo en El Museo Canario con una buena noticia archivística: la recepción oficial del denominado Archivum Canarium, conjunto de documentación personal reunida por Dominik Josef Wölfel (1888-1963), investigador austriaco que tuvo en la historia, geografía, antropología, etnografía y lingüística canarias su objeto de estudio preferente. Por lo tanto, a través de esta agrupación de documentos puede ser rastreada la actividad desarrollada por el erudito vienés a lo largo de su trayectoria profesional, recorrido en el que se cuentan dos viajes a Canarias realizados con la mediación de la Sociedad Científica El Museo Canario. Así, el primero tuvo lugar en 1932, mientras que la segunda visita se desarrolló en 1953. En ambos casos el profesor Wölfel se interesó por los archivos canarios, recopilando copias de buen número de documentos conservados en las Islas, pero también dictó conferencias y recibió encargos diversos, como el de realizar un inventario de la colección cerámica conservada en El Museo Canario, tarea ésta que quedaría inconclusa pero de la que se conservan, formando parte de su archivo, medio centenar de dibujos.

Dibujos de recipientes cerámicos conservados en El Museo Canario (Archivo D. Wölfel)

En un primer momento este archivo permaneció bajo la custodia directa de su titular, para pasar a finales de la década de 1930 a ser conservado en el Kaiser Wilhelm Institut de Berlín, y posteriormente en la Universidad de Kiel (Schleswig-Holstein, Alemania). Con el paso del tiempo, y tras la fundación en 1969 del Institutum Canarium de Viena, el archivo regresaría a Austria, país centroeuropeo desde el que llega ahora a Gran Canaria para pasar a formar parte de la sección de Fondos y colecciones privados de nuestra institución.

De una manera general, el archivo al que dio forma Wölfel está integrado tanto por los documentos recopilados por él mismo para realizar sus trabajos, como por los artículos y libros resultantes de estas investigaciones. Si atendemos a la naturaleza de la documentación conservada, ésta puede ser dividida en dos grandes agrupaciones o secciones:

I – Documentación gráfica: es esta sección la más significativa, tanto cualitativa como cuantitativamente. De una manera general, pueden ser establecidas cuatro subsecciones

  • Reproducciones de documentos históricos: está integrada esta sección por reproducciones fotográficas de documentos relacionados con Canarias cuyos originales se hallan conservados en diferentes archivos y bibliotecas hispanas y lusas. Este material presenta dos soportes básicos. Así, por un lado encontramos gran cantidad de material positivado sobre papel (manuscritos de las crónicas de Gómez Escudero, Sedeño, Marín de Cubas, etc.). Por otra parte, se localizan películas fotográficas y de microfilm, entre las que sobresale el manuscrito de la Descripción de las Islas Canarias, de Leonardo Torriani, cuyo original se custodia en la Biblioteca de la Universidad de Coimbra (Portugal).

    Copia fotográfica de la “Descripción histórica y geográfica de las Islas Canarias”, de Pedro Agustín del Castillo (Archivo D. Wölfel).  Original conservado en la Biblioteca Municipal de Santa Cruz de Tenerife.

  • Álbumes fotográficos y fotografías: el reportaje fotográfico realizado por Teodoro Maisch en la década de 1930 con motivo de la reapertura de El Museo Canario, y una recopilación de fotos fruto de los numerosos viajes realizados por el investigador, integran los dos álbumes conservados entre los papeles del estudioso vienés.

    Cerámica de Gran Canaria conservada en El Museo Canario (Teodoro Maisch, c. 1930) (Archivo D. Wölfel)

    Asimismo, la colección fotográfica es completada con más de 2500 copias sobre papel, preferentemente de temática geográfica y etnográfica, así como por negativos de imágenes de viajes de vacaciones realizados por Dominik Wölfel en la década de 1930.

  • Colección de postales: conformada por más de 250 unidades que reproducen diferentes espacios de Canarias y el norte de África (Túnez, Argelia, Marruecos, etc.), ámbitos de especialización del investigador creador del archivo.
  • Dibujos: reducida subsección conformada por dibujos arqueológicos de material conservado en El Museo Canario (cerámica, pintaderas, etc.)

II – Documentación textual: documentos mecanografiados y manuscritos, así como separatas de artículos y libros publicados por Wölfel.

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El Museo Canario en sus documentos (IV): la correspondencia

Carta remitida por Diego Ripoche a Víctor Grau, primer conservador de El Museo Canario (1879)

La correspondencia recibida por El Museo Canario es objeto de nuestra atención en la cuarta entrega de esta serie a través de la que nos aproximamos a la documentación que forma parte del archivo general institucional.

Esta serie documental presenta un gran volumen de unidades, conservándose el registro completo desde la fundación de la Sociedad Científica hasta la actualidad, resultando su ordenación determinada por la fecha de redacción de cada una de las misivas. No obstante, a nadie se le escapa que en las últimas décadas, a raíz de la generalización del empleo del correo electrónico, el formato de este tipo de documentos ha variado, siendo más habituales las comunicaciones digitales frente a las que presentan el soporte de papel, base material que servía de sustento a estas cartas tradicionales de las que nos ocupamos.

La importancia que presenta esta tipología documental viene dada por la rica información que encierra, convirtiéndose en un apoyo de incalculable valor para completar las referencias contenidas en otros escritos conservados en este mismo fondo documental. Además, el valor informativo de estas epístolas se acrecienta si tenemos en cuenta que muchas de ellas –especialmente las recibidas hasta mediados del siglo XX– nunca fueron incorporadas al expediente en el que debían estar incluidas en razón del procedimiento o actividad a la que se referían. Así, esta práctica de mantenerlas aisladas e individualizadas formando una serie continua –además de ser ilustrativa de sistemas de gestión documental pretéritos en los que se otorgaba todo el protagonismo a los documentos simples frente a los compuestos–, obliga a que no baste sólo con acceder al expediente en sí mismo cuando éste existe, sino que se hace precisa la consulta de las cartas correspondientes al año o años en que fue generado aquél para obtener una visión general y más completa del tema objeto de nuestro estudio o atención.

La información ofrecida por estas cartas es de muy diversa índole:

Solicitud del salón de actos para la exposición del grupo LADAC (1949)

 

  • Cartas relacionadas con la celebración de actos (solicitudes para organización de exposiciones temporales, dictado de conferencias, organización de ciclos y recitales poéticos, celebración de conciertos, presentación de publicaciones, etc.).

 

 

  • Cartas relativas a la adquisición de material. Especialmente abundantes son las alusivas a la compra de material bibliográfico y cartográfico (ofertas, solicitudes, relaciones de precios, respuestas, etc.), así como las cartas comerciales a través de las que se ofertaba material museístico y bibliotecario (vitrinas, archivadores, armarios, etc.),  o se daban a conocer otros servicios propios de museos y centros de documentación (fumigación, etc.).

Sebastián de la Nuez promueve la adquisición de su libro “La zarza ardiendo” (1949).

Salvat editores ofrece el tomo V de la Historia del Arte Hispánico (1949).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ramón F. Castañeyra se interesa por el origen de la población de las Islas (1880).

 

  • Correspondencia relacionada con aspectos científicos, especialmente vinculada con los ámbitos arqueológico y documental (intercambio de reflexiones e investigaciones, solicitudes de estancias y visitas científicas, solicitudes de reproducción de documentos y de imágenes de material arqueológico, intercambio de material, etc.)

 

Depósito de material arqueológico en El Museo Canario (Ministerio de Educación Nacional, 1964)

 

 

 

 

  • Cartas remitidas por otras instituciones y organismos tanto locales como nacionales e internacionales (ayuntamientos, cabildos, ministerios, instituciones culturales y científicas, museos, etc.).

 

 

 

 

De este modo, las cartas representan de manera fidedigna la vida cotidiana del museo, conteniendo no sólo numerosos datos, sino sobre los más variados temas. Teniendo en cuenta que son abundantes las noticias que únicamente figuran registrados en este tipo de documentos, su cotejo y lectura constituye un ejercicio a través del que se contribuye a completar la trayectoria descrita por la institución que los ha generado, pero –debido al papel central que desempeña El Museo Canario en el contexto insular– también favorece el mejor conocimiento del devenir histórico de la cultura en la isla de Gran Canaria.

Carta relativa a la adquisición de libros (1957)

Cirilo Suárez solicita el salón de actos para una exposición (1948)


 

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El Museo Canario en sus documentos (III): los inventarios

Nuestro recorrido archivístico en torno a la documentación generada por El Museo Canario a lo largo de su historia nos lleva al tratamiento de una serie documental de gran importancia para cualquier institución museística: los inventarios de material. En esta ocasión, a modo de ejemplo y, ante todo, por la importancia que presentan en el sistema de documentación general de El Museo Canario, nos detendremos en los inventarios que fueron redactados a lo largo de la segunda mitad de la década de 1930.

Pero… ¿Qué es un inventario?

Un inventario es un instrumento de descripción y control que surge como resultado de los trabajos de documentación desarrollados en cualquier museo. Como herramienta descriptiva ofrece información ordenada y sistematizada sobre las características y naturaleza de cada uno de los objetos que forman parte de una colección determinada o del fondo completo de una institución. Datos como los números de registro e inventario, el tipo de objeto, la procedencia, las dimensiones, el peso, el estado de conservación, la fecha de ingreso,  la técnica o la descripción formal, entre otros pormenores, han de figurar, por tanto, en cualquier inventario. Por otro lado, como instrumento de control, estos documentos se revelan como un utensilio de primer orden para el adecuado examen, vigilancia y trazabilidad de cada una de las piezas, tanto mientras éstas permanecen en el depósito o en la exposición permanente, como cuando se mueven de manera externa al ser solicitadas en préstamo.

Asimismo, tal como hemos señalado con anterioridad, los inventarios -al igual que los libros de registro y los catálogos-, adquieren todo su sentido como eslabón fundamental en la actividad de documentación desarrollada en cualquier museo. Ofrecen una información tan completa e irremplazable sobre el origen, historia y trayectoria de los objetos que podemos afirmar que constituyen herramientas básicas para el mejor conocimiento de la propia institución. Por lo tanto es una tarea imprescindible no sólo confeccionarlos, sino también acumularlos y conservarlos en los archivos de los museos para facilitar así la reconstrucción de la historia de las colecciones.

Los inventarios de El Museo Canario (1937)

A pesar de que las relaciones de piezas existían ya en El Museo Canario desde las primeras décadas de su andadura, a nadie se le escapa que aquéllos eran instrumentos de descripción de carácter parcial -como el redactado en 1881 (ES 35001 AMC/AMC 1211) o los elaborados en 1887 (ES 35001 AMC/AMC 1209) y 1892-, que hacían referencia de una manera especial a los materiales cerámico y bibliográfico respectivamente. Algunos años más tarde, en 1898, el conservador Francisco Cabrera Rodríguez presentó el inventario-catálogo de la sección antropológica. A pesar de que, como el mismo autor afirmaba, el documento “…carecía del sabor científico indispensable en esa clase de trabajos…” (Junta directiva, 22 de noviembre de 1898), lo cierto es que cumplió su función y sirvió, entre otras cosas, para evidenciar la ausencia de 17 cráneos de la colección que habían sido prestados algunos años antes y no habían sido devueltos. Se manifiesta así el poder del inventario como un instrumento muy útil a través del que controlar la integridad de los fondos de un museo.

Sin embargo, como hemos señalado, estos primeros documentos descriptivos no eran completos, reconociendo en 1908 los directivos de la sociedad científica grancanaria la inexistencia de un inventario completo, entre otras cosas por la “..falta de clasificación de algunos objetos…” (Junta directiva, 13 de enero 1908). El reconocimiento de esa carencia hizo reaccionar a los miembros del museo, encargando pocos meses más tarde a Manuel Naranjo Sánchez, preparador de El Museo Canario, la formación del inventario general, tanto de los objetos museísticos como de los documentales.

Manuel Naranjo Sanchez Firma

Manuel Naranjo Sánchez comenzó a trabajar en El Museo Canario en enero de 1900, tras ser aceptado su ingreso como oficial preparador por la junta directiva en sesión celebrada el 20 de diciembre de 1899. Durante los 40 años en que desarrolló su actividad laboral en la institución museística, su actividad fue diversa, colaborando allí donde era necesario, ya fuera, entre otras cosas, distribuyendo la colección de reproducciones artísticas (1908), o encuadernando la colección de periódicos (1909). No obstante, su actividad más relevante no fue otra que la elaboración de inventarios.

AMC 1220 Antropologia

Sección de antropología (1909) [ES 35001 AMC/AMC 1220]

Desde una temprana fecha, en 1902, había participado en la confección del catálogo-inventario de la biblioteca institucional. Sin embargo, fue a partir de 1909 cuando la confección de inventarios constituyó su tarea fundamental.

Así, en 1910 presentó los referidos al mobiliario y libros existentes en el laboratorio del museo, así como los inventarios de las secciones de antropología, zoología y paleontología. Estas relaciones de material, además de recoger los números de registro de las piezas existentes, también ofrecen una imagen de cómo estaba dispuesto el museo en su antiguo emplazamiento municipal al tomar como referencia los estantes y vitrinas en que se disponían las piezas.

Veintisiete años más tarde, en enero de 1937 y siguiendo las directrices del reglamento aprobado por la junta directiva el 12 de agosto de 1930, el mismo preparador, Manuel Naranjo Sánchez, entregó un nuevo  “…inventario detallado de los objetos expuestos en la sección de antropología y otro de los objetos expuestos en la sección de geografía física…”.  A los pocos meses, en abril del mismo año,  el citado oficial preparador procedió a depositar en la secretaría del centro un documento en el que se relacionaban las piezas correspondientes a las secciones de prehistoria y cerámica extranjeras, reseñando diversos datos de cada objeto entre los que se contaban la procedencia, el donador o el estante en que se hallaban.

Cerámica extranjera (1937)
[ES 35001 AMC/AMC 1230]

Antropología (1937)
[Es 35001 AMC/AMC 1237]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por otro lado, entre diciembre de 1937 y enero de 1938 fue remitido un nuevo inventario referido a la sección de mineralogía y petrografía. En esta ocasión no sólo fueron incorporados los minerales y las rocas que daban forma a la colección, sino también un breve comentario sobre los investigadores que habían contribuido a su clasificación científica (Lucas Fernández Navarro, dr. Boucart y Simón Benítez Padilla).

Finalmente, al finalizar el año 1938, dos años antes de su fallecimiento, Manuel Naranjo hizo entrega del catálogo-inventario del material malacológico.

Cada uno de estos inventarios, así como los confeccionados con posterioridad, pueden ser considerados documentos básicos para la historia de las colecciones custodiadas en El Museo Canario. A través de ellos puede ser rastreada la historia de cada objeto y, al mismo tiempo, al custodiarse relaciones realizadas en diferentes fechas, puede ser descubierta la evolución y crecimiento de cada una de las secciones. En definitiva, estos instrumentos descriptivos y de control constituyen una de las herramientas de trabajo habitual para los conservadores y técnicos, tanto en la época de su redacción como en la actualidad. De hecho, los inventarios mencionados aquí, y otros confeccionados en décadas posteriores, se han  convertido en fuentes ineludibles para estudios e investigaciones, entre los que destacamos el Catálogo de pintaderas publicado por El Museo Canario en 2013.


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Día Internacional de los Archivos: ¡visita los archivos!

En el archivo de El Museo Canario estamos de celebración. El viernes día 9 de junio se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de los Archivos, ya que fue un 9 de junio, pero de 1948, cuando fue constituido el Consejo Internacional de Archivos (ICA-CIA).

Este año, desde esta Sociedad Científica hemos querido vincular esta celebración a la colaboración interinstitucional, enriqueciéndonos mutuamente y estrechando así los lazos que unen a dos relevantes entidades –El Museo Canario y Archivo Histórico Provincial de Las Palmas “Joaquín Blanco”– que comparten un mismo objeto de trabajo: los archivos.

DiaArchivos2017

Así, hemos organizado una visita conjunta a nuestras instalaciones a través de la que queremos alcanzar diversos objetivos:

  • Difundir nuestros depósitos documentales, teniendo en cuenta la gran riqueza e interés que éstos presentan, conservándose, tanto en uno como en otro archivo, documentos generados entre los siglos XV y XXI.
  • Facilitar la toma de contacto con la documentación histórica original con la finalidad de romper las barreras que muchas veces se establecen entre los documentos antiguos y los ciudadanos, profundizando así en uno de los aspectos que forman parte del lema con que este 2017 se celebra el Día Internacional de los Archivos: “Archivos, ciudadanía e interculturalismo”.
  • Subrayar la presencia de los archivos como un servicio público, animando a los interesados a visitarlos y a consultar sus variados y ricos fondos y colecciones.
  • Dar a conocer la figura de los archiveros como gestores y conservadores de documentos, hecho que los convierte en verdaderos intermediarios entre éstos y los ciudadanos.

Nuestro itinerario comenzará a las 11:00 h. en El Museo Canario, donde tomaremos contacto con las actas, procesos y testificaciones generados por el Santo Oficio de la Inquisición de Canarias (Acceso al catálogo), y concluirá en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas “Joaquín Blanco” donde tendremos la oportunidad de conocer mejor sus ricos e interesantes fondos.

Los interesados en asistir a esta visita y celebrar el Día Internacional de los Archivos con nosotros deben inscribirse previamente llamando al teléfono 928 33 68 00.

¡Date prisa que quedan pocas plazas!

IAD


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El Museo Canario en sus documentos (II): los libramientos

Continuando con el recorrido archivístico que este año realizamos en torno a la documentación generada por El Museo Canario a lo largo de su trayectoria, nos detendremos hoy en la serie documental Libramientos.

La documentación económica no suele ser uno de los grandes atractivos de los archivos de los museos. Frente a otras tipologías documentales –como las actas, correspondencia, inventarios, catálogos, expedientes de ingreso, etc. –, los documentos contables suelen quedar en un segundo plano. Sin embargo, la información que ofrecen estos papeles de contabilidad va más allá de lo meramente económico, constituyendo una fuente de primer orden para reconstruir la historia de una institución.

Los libramientos –órdenes que, siguiendo una de las acepciones autorizadas en el ES 35001 AMC/AMC Libramientos, 1880Diccionario de la Real Academia Española, se dan por escrito para que el tesorero pague una cantidad de dinero por un servicio prestado– se conservan en el archivo de El Museo desde 1879, año de la fundación de la Sociedad Científica. No obstante, será a partir de 1880 cuando la serie comience a presentar continuidad, aumentando, a medida que pasa el tiempo, el número de documentos de este tipo generados anualmente, hecho que denota el aumento de la actividad en la institución de manera progresiva. Asimismo, será también a partir de 1880 cuando los libramientos normalicen su formato, adquieran aspecto de formulario e incluyan el membrete de la institución (“El Museo Canario–Sociedad de Ciencias, Letras y Artes”). Si bien, aunque a medida que pasaron los años se fueron introduciendo pequeñas variantes en los diseños del formulario básico, la información contenida, como reflejo de un acto administrativo específico, no va a experimentar grandes variaciones. Estos cambios en gran medida se introducen a raíz de las novedades que los preceptos legales obliguen a implantar.

Los libramientos presentan una estructura tripartita:

      • Encabezamiento: el primero de los bloques está integrado por información de carácter general. Los datos referentes al año económico de expedición y el número de libramiento en el contexto anual correspondiente figuran en todos los casos. No obstante, a medida que fue pasando el tiempo, a estos dos datos fundamentales se le sumaron otros referidos al capítulo, artículo y concepto, estableciéndose así una relación directa entre los libramientos y la estructura y las partidas contenidas en los presupuestos generales anuales.
      • El cuerpo central del documento está ocupado por la orden de pago en sí misma, figurando el librador (presidente de El Museo Canario), el librado (tesorero de la institución), el beneficiario, a quién se le hace la entrega de la cantidad expresada en el libramiento, así como el desarrollo del concepto que ha originado la deuda.
      • Signos de validación: los sellos y las firmas pueden ser considerados los signos de validación presentes en este tipo de documentos. Inicialmente sólo eran firmados por el presidente de la institución, pasando en 1883 a presentar la rúbrica del secretario interventor, además de la del presidente. Por otro lado, el sello comienza a ser empleado en 1884. En este momento nos hallamos ante el uso del sello del Museo, que figura por primera vez el 22 de febrero de 1884. A partir del libramiento expedido el 21 de febrero de 1888 aquella estampación inicial fue sustituida por el sello de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria a raíz de que el consistorio concediera autorización a la Sociedad Científica para que pudiera utilizarlo como signo de validación en sus documentos privados. El uso de este sello había sido permitido por el consistorio el 9 de enero de 1882, si bien no sería hasta el 20 de enero de 1888 cuando se decidiera encargar la estampa, incluyendo como lemas el nombre del museo, el de la ciudad y el de la isla de Gran Canaria.

        Uso de los sellos como signo de validación en los libramientos

        Finalmente, con la firma del beneficiario, representativa de la entrega de la cantidad acordada, queda cerrado el libramiento, al que se adjuntan en muchas ocasiones otro tipo de documentos, como facturas y letras de cambio relacionados con el mismo.

El interés que presenta para los investigadores este tipo de escritos se halla concentrado en el cuerpo central del documento. No hay que olvidar que todos los gastos, y sus consecuentes pagos, fuera cual fuera su naturaleza, debían ser recogidos en los libramientos. De este modo, desde la limpieza del museo, hasta la adquisición de libros, pasando por los gastos ocasionados, entre otros conceptos, por la realización de obras, el desarrollo de excavaciones arqueológicas, los análisis de muestras, las conferencias dictadas o la encuadernación de periódicos, tenían su reflejo en estos documentos, hecho que, sin duda, ofrece una relevante información para la reconstrucción de la historia de la institución, completando y complementando los datos emanados de otras fuentes documentales como las actas, presupuestos o memorias anuales.

Libramientos de 1947 y 1980 sobre diversos conceptos

Así, por ejemplo, en un acta podemos hallar alusiones a determinados actos, pero será en los libramientos donde podremos localizar nombres, precios y pagos relacionados con aquellas actividades. Porque si en el desarrollo de las funciones diarias están implicados diferentes órganos o personas, éstos emitirán documentos que también presentarán relación entre ellos. El archivo ha de ser un reflejo de esos actos y esas conexiones, sirviendo los documentos como medio para contextualizar y reflejar la vida diaria de nuestra institución, así como su relación con el exterior.


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El álbum fotográfico “La Mascota” accesible en la web de El Museo Canario

Apoyada por la política de libre difusión de sus fondos, ofrecemos a partir de hoy una nueva ampliación del contenido descriptivo consultable en el apartado de Fondos y colecciones fotográficas de nuestra web. En esta ocasión se trata de un conjunto de 346 fotografías alojadas en un álbum cuyo origen, proveniente de un coleccionista anónimo, nos muestra varias características que son comunes en este tipo de agrupaciones y que incluye la reutilización del material contenedor (las nuevas imágenes abarcan las identificadas desde la AMC-CFH-001719 hasta la AMC-CFH-002065).

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Playa de las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria, 1926)
ES 35001 AMC-CFH-001824

Así, nos encontramos con que estas fotografías son hospedadas en un álbum con cubierta de cartón oscuro imitando piel de cocodrilo y cuyas proporciones son de 225 x 290 mm. Su cubierta frontal posee varias inscripciones grabadas: en el borde superior se puede leer “La Mascota”, en el centro “Diego Moreno Miranda / Sta. Cruz de Tenerife” y en la esquina inferior derecha “Album”. En su lomo aparece la inscripción “LA MASCOTA”. Posee 46 hojas de cartón color marrón oscuro (reforzadas con estrechas tiras de cartón grueso que sirven como soporte y agarre del cordel que mantiene la encuadernación) y en cada una de ellas hay ocho fotografías pegadas por las esquinas del reverso de su borde superior y totalizando cuatro imágenes por cada cara de la hoja. El anverso de la cubierta y la contracubierta también han sido utilizados para adherir fotografías.

Pero las fotografías que componen el álbum descrito no guardan relación con la información de la cubierta: “La Mascota” fue una fábrica de tabacos instalada en Santa Cruz de Tenerife cuyo propietario era Diego Moreno Miranda, y dicha fábrica editó diferentes colecciones de fotografías con contenido muy diverso durante los años veinte y treinta del pasado siglo. En un momento determinado alguien decidió reutilizar este álbum, sustituyendo las imágenes originales por el conjunto que ha llegado a nuestros días, una práctica bastante común en la época.

La temática contenida en esta agrupación es variada: se puede distinguir desde un seguimiento visual de un grupo de personas que recorren términos del interior de Gran Canaria hasta una serie dedicada a revelarnos paisajes generales de la isla. También destaca una muestra de grandes embarcaciones, civiles y militares, que visitaron el puerto de La Luz y de Las Palmas y distintas vistas del entorno de Ciudad Jardín o Las Canteras.

es-35001-amc-cfh-002044

Ciudad Jardín (Las Palmas de Gran Canaria, 1925-1930)
ES 35001 AMC-CFH-002044

Para finalizar, a nivel de conservación, el álbum presenta debilidad estructural y son visibles numerosos deterioros como acentuadas roturas y desgastes en su cubierta. Además, el cartón que soporta las imágenes se encuentra ligeramente ondulado y exhibe cierta fragilidad y acidez en su superficie. Mientras, las fotografías en sí (todas copias positivas en blanco y negro en papel de gelatina con revelado químico y de calidad común), poseen los deterioros habituales en este tipo de objeto: pérdida de densidad con desvanecimiento y amarillamiento general en las zonas más claras de la imagen y con el soporte cubierto por numerosas manchas de foxing, así como fuertemente afectado cerca de su borde superior por el pegamento usado para fijarlo al cartón (cuya reacción química a lo largo de los años ha traspasado el objeto y es visible a través de la imagen frontal en forma de dos manchas amarillas intensas).


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